Como un grano de arena, la gota de agua encarna lo inconmensurable en lo diminuto. Su pequeñez no implica, sin embargo, que la gota no pueda ser habitada por universos enteros. Publicado en Londres en 1851, Drops of Water: Their Marvellous and Beautiful Inhabitants Displayed by the Microscope, de Agnes Catlow, es un tributo a estos  paradójicos microcosmos.

El siglo XIX, especialmente su segunda mitad, encontró en Inglaterra una obsesión por todo aquello que el microscopio era capaz de revelar, a pesar de que estos instrumentos no estuvieron al alcance de los no especialistas sino hasta la era victoriana. El libro de Catlow nació en este contexto y celebra a los animálculos (pertenecientes, en su mayoría, al género Glenomorum) que habitan los charcos y pequeños cuerpos de agua estancada, una guía para cualquier amateur que quisiera adentrarse en estos diminutos ecosistemas. En el prefacio, la autora se refiere a su volumen como una puerta semejante a la que, en el libro de Lewis Carroll, cruza la pequeña Alicia para visitar el País de las Maravillas.

Como los granos de polen vistos de cerca, estos retratos de lo invisible —hechos por el litógrafo A. Achilles— nos invitan a atestiguar un mundo que tiene vida y movimiento, y seres de fascinantes geometrías y extraños colores que son capaces de recordarnos algo que es fácil olvidar: todos esos mundos que existen y que no podemos ver.

drops1
drops2
drops3
drops4

Imágenes: Dominio público

 

 

Como un grano de arena, la gota de agua encarna lo inconmensurable en lo diminuto. Su pequeñez no implica, sin embargo, que la gota no pueda ser habitada por universos enteros. Publicado en Londres en 1851, Drops of Water: Their Marvellous and Beautiful Inhabitants Displayed by the Microscope, de Agnes Catlow, es un tributo a estos  paradójicos microcosmos.

El siglo XIX, especialmente su segunda mitad, encontró en Inglaterra una obsesión por todo aquello que el microscopio era capaz de revelar, a pesar de que estos instrumentos no estuvieron al alcance de los no especialistas sino hasta la era victoriana. El libro de Catlow nació en este contexto y celebra a los animálculos (pertenecientes, en su mayoría, al género Glenomorum) que habitan los charcos y pequeños cuerpos de agua estancada, una guía para cualquier amateur que quisiera adentrarse en estos diminutos ecosistemas. En el prefacio, la autora se refiere a su volumen como una puerta semejante a la que, en el libro de Lewis Carroll, cruza la pequeña Alicia para visitar el País de las Maravillas.

Como los granos de polen vistos de cerca, estos retratos de lo invisible —hechos por el litógrafo A. Achilles— nos invitan a atestiguar un mundo que tiene vida y movimiento, y seres de fascinantes geometrías y extraños colores que son capaces de recordarnos algo que es fácil olvidar: todos esos mundos que existen y que no podemos ver.

drops1
drops2
drops3
drops4

Imágenes: Dominio público