En 1995, Jane Percy, duquesa de Northumberland, heredó inesperadamente el castillo Alnwick y los interminables jardines quedaron a su cuidado. Entonces no había nada allí más que filas y filas de árboles de navidad que nadie había tocado en muchos años.Screen shot 2015-08-17 at 2.12.51 PM

Por fortuna Percy hizo mucho más que solo plantar rosas y césped. En 1966 contrató a Jacques Wirtz, arquitecto del paisaje que trabajó en las Tullerías de París, y juntos imaginaron el más excéntrico de los jardines, que hoy atrae a 600,000 visitantes cada año. Pero entre los laberintos de bambúes, las fuentes y las camas de flores, guardado tras rejas de acero se encuentra un lugar que advierte explícitamente a los visitantes que no olfateen ni toquen las plantas: el Jardín del Veneno (The Poison Garden), casa de 100 especies mortales.

Me pregunté por qué tantos jardines alrededor del mundo se enfocan en el poder curativo de las plantas en lugar de su habilidad para matar… Sentí que la mayoría de los niños que conocía estarían más interesados en escuchar cómo una planta mataba, cuánto tiempo te tomaría morir si la comieras y qué tan espantosa y dolorosa sería la muerte.

Inspirado en los jardines venenosos de Padua, donde los Medici planearon las espumosas y terribles muertes de sus enemigos reales, la duquesa creó este jardín en 2005. Mientras seleccionaba las 100 variedades que eventualmente enraizarían en Alnwick, solo tuvo un requerimiento categórico: las plantas debían contar una historia. Ello significaba que la belladona debía convivir con venenos más comunes, como el laurel.

“Lo extraordinario acerca de las plantas es que son las más comunes las que la gente no sabe que son mortales”, dice la duquesa. El laurel, por ejemplo, tan común en los jardines de todo el mundo, tiene un lado siniestro. Cuando se talan las ramas, los vapores tóxicos pueden provocar desmayos. Pero el Jardín del Veneno muestra venenos antiguos y altamente peligrosos, incluso al olfato, por ello los visitantes no pueden detenerse a admirar algunas especies por mucho tiempo.

138_attraction

Entre las plantas venenosas está la famosa estricnina (que mató a Sócrates), la “higuera infernal” (Ricinus communis) y la brugmansia o “trompeta de ángel” que es un magnífico afrodisiaco antes de matarte (a menudo, las damas victorianas añadían un poco del polen a su té para incitar un toque psicodélico). También incluidas en el jardín hay plantas narcóticas como amapolas, hongos alucinógenos, cannabis y tabaco. Muchas de las especies requirieron permisos gubernamentales porque el peligro que implican es muy real. El jardín está custodiado 24 horas por guardias de seguridad.

17_attraction

La mayoría de estas plantas son poderosos afrodisiacos antes de ser letales para el ser humano, y las hay hermosas, comunes y desagradables. La duquesa Jane Percy busca educar a los niños sin que se den cuenta que están siendo educados, y generar una narrativa completamente distinta a la que estamos acostumbrados con los jardines abiertos al público, que tienden a ser muy parecidos entre ellos. Es una manera de despertar la conciencia del visitante para que no olvide que en las plantas esta la vida, el viaje y la muerte.

.

En 1995, Jane Percy, duquesa de Northumberland, heredó inesperadamente el castillo Alnwick y los interminables jardines quedaron a su cuidado. Entonces no había nada allí más que filas y filas de árboles de navidad que nadie había tocado en muchos años.Screen shot 2015-08-17 at 2.12.51 PM

Por fortuna Percy hizo mucho más que solo plantar rosas y césped. En 1966 contrató a Jacques Wirtz, arquitecto del paisaje que trabajó en las Tullerías de París, y juntos imaginaron el más excéntrico de los jardines, que hoy atrae a 600,000 visitantes cada año. Pero entre los laberintos de bambúes, las fuentes y las camas de flores, guardado tras rejas de acero se encuentra un lugar que advierte explícitamente a los visitantes que no olfateen ni toquen las plantas: el Jardín del Veneno (The Poison Garden), casa de 100 especies mortales.

Me pregunté por qué tantos jardines alrededor del mundo se enfocan en el poder curativo de las plantas en lugar de su habilidad para matar… Sentí que la mayoría de los niños que conocía estarían más interesados en escuchar cómo una planta mataba, cuánto tiempo te tomaría morir si la comieras y qué tan espantosa y dolorosa sería la muerte.

Inspirado en los jardines venenosos de Padua, donde los Medici planearon las espumosas y terribles muertes de sus enemigos reales, la duquesa creó este jardín en 2005. Mientras seleccionaba las 100 variedades que eventualmente enraizarían en Alnwick, solo tuvo un requerimiento categórico: las plantas debían contar una historia. Ello significaba que la belladona debía convivir con venenos más comunes, como el laurel.

“Lo extraordinario acerca de las plantas es que son las más comunes las que la gente no sabe que son mortales”, dice la duquesa. El laurel, por ejemplo, tan común en los jardines de todo el mundo, tiene un lado siniestro. Cuando se talan las ramas, los vapores tóxicos pueden provocar desmayos. Pero el Jardín del Veneno muestra venenos antiguos y altamente peligrosos, incluso al olfato, por ello los visitantes no pueden detenerse a admirar algunas especies por mucho tiempo.

138_attraction

Entre las plantas venenosas está la famosa estricnina (que mató a Sócrates), la “higuera infernal” (Ricinus communis) y la brugmansia o “trompeta de ángel” que es un magnífico afrodisiaco antes de matarte (a menudo, las damas victorianas añadían un poco del polen a su té para incitar un toque psicodélico). También incluidas en el jardín hay plantas narcóticas como amapolas, hongos alucinógenos, cannabis y tabaco. Muchas de las especies requirieron permisos gubernamentales porque el peligro que implican es muy real. El jardín está custodiado 24 horas por guardias de seguridad.

17_attraction

La mayoría de estas plantas son poderosos afrodisiacos antes de ser letales para el ser humano, y las hay hermosas, comunes y desagradables. La duquesa Jane Percy busca educar a los niños sin que se den cuenta que están siendo educados, y generar una narrativa completamente distinta a la que estamos acostumbrados con los jardines abiertos al público, que tienden a ser muy parecidos entre ellos. Es una manera de despertar la conciencia del visitante para que no olvide que en las plantas esta la vida, el viaje y la muerte.

.

Etiquetado: , , , , , ,