Jim Bowsher lleva décadas construyendo el Templo de la tolerancia en su patio trasero. Pareciera un extrañísimo mausoleo o un montón ruinas que, vistas de cerca, son algo aún más fuera de lo común: un espacio para cualquiera que quiera recorrerlo, dedicado especialmente a personas extrañas, no aceptadas socialmente, que habitan de una u otra manera en una realidad distinta a la de la mayoría.

Bowsher trabajó en correccionales y reformatorios para menores. Ahí notó que los residentes temporales no tenían a donde ir una vez concluidas sus sentencias, y creó entonces un espacio para ellos. Su jardín de piedras es también una galería exterior que comenzó a construirse en 1981, una colección de piezas de arte hecha por no artistas —algo que también es conocido como art brut o outsider art— que fueron obsequiadas a Bowsher.

Una de las piezas más conocidas del Templo de la tolerancia es el Bully Eater (el “devorador de brabucones”), una piedra donde los visitantes dejan escrito el nombre de los niños que los molestan, con la esperanza de conjurar que esto deje de suceder. También hay un contenedor en donde, durante años, se han depositando balas que han matado a personas en la guerra, un extraño y conmovedor mausoleo.

Para Bowsher, todo visionario es extraño, y la extrañeza es deslumbrante. Esto es, quizá, lo que lo llevó a crear un santuario para la gente distinta, refugio al que todos son bienvenidos y donde pueden sentirse aceptados, incluso conectados. Él llama a quienes visitan su jardín “sus hijos”, gente en quienes otras personas han perdido la esperanza; y él recibe regalos hechos arte como agradecimiento por ello. Bowsher quería hacer un lugar tan extraño que fuera capaz de desorientar a sus visitantes porque él cree que la desorientación es el primer paso hacia la iluminación: ser raro, habitar mundos distintos a los de la mayoría (en un jardín que funciona como otro planeta) no es más que una virtud.

En este video de Atlas Obscura, Bowsher ofrece una visita a su excéntrico templo:

 

Imagen: Stephen – flickr

Jim Bowsher lleva décadas construyendo el Templo de la tolerancia en su patio trasero. Pareciera un extrañísimo mausoleo o un montón ruinas que, vistas de cerca, son algo aún más fuera de lo común: un espacio para cualquiera que quiera recorrerlo, dedicado especialmente a personas extrañas, no aceptadas socialmente, que habitan de una u otra manera en una realidad distinta a la de la mayoría.

Bowsher trabajó en correccionales y reformatorios para menores. Ahí notó que los residentes temporales no tenían a donde ir una vez concluidas sus sentencias, y creó entonces un espacio para ellos. Su jardín de piedras es también una galería exterior que comenzó a construirse en 1981, una colección de piezas de arte hecha por no artistas —algo que también es conocido como art brut o outsider art— que fueron obsequiadas a Bowsher.

Una de las piezas más conocidas del Templo de la tolerancia es el Bully Eater (el “devorador de brabucones”), una piedra donde los visitantes dejan escrito el nombre de los niños que los molestan, con la esperanza de conjurar que esto deje de suceder. También hay un contenedor en donde, durante años, se han depositando balas que han matado a personas en la guerra, un extraño y conmovedor mausoleo.

Para Bowsher, todo visionario es extraño, y la extrañeza es deslumbrante. Esto es, quizá, lo que lo llevó a crear un santuario para la gente distinta, refugio al que todos son bienvenidos y donde pueden sentirse aceptados, incluso conectados. Él llama a quienes visitan su jardín “sus hijos”, gente en quienes otras personas han perdido la esperanza; y él recibe regalos hechos arte como agradecimiento por ello. Bowsher quería hacer un lugar tan extraño que fuera capaz de desorientar a sus visitantes porque él cree que la desorientación es el primer paso hacia la iluminación: ser raro, habitar mundos distintos a los de la mayoría (en un jardín que funciona como otro planeta) no es más que una virtud.

En este video de Atlas Obscura, Bowsher ofrece una visita a su excéntrico templo:

 

Imagen: Stephen – flickr