Moby Dick, la obra maestra de Melville es una de las novelas más famosas del mundo, un clásico, y como tal, irónicamente es también una de las menos leídas. Esto se debe quizá a su intimidante tamaño y a su estructura que va del ensayo científico a la descripción minuciosa, que puede llegar a desalentar al lector rápidamente. Innumerables lectores que se han aventurado a empezar este gigante han desertado antes de la mitad del libro. Su cambio de ritmo, capítulo a capítulo, funciona como un filtro que deja fuera a varios, sin embargo, ya que logras penetrar en sus líneas, es uno de las más inolvidables y sublimes novelas de la historia.

Ahora una increíble combinación de fans que incluye a David Cameron, Tilda Swinton, Stephen Fry y Simon Callow están a punto de cambiar la lectura de esta obra al grabarla para nosotros en su totalidad: 135 capítulos en 135 días.

El proyecto, soñado por el escritor Philip Hoare y la artista Angela Cockayne, será transmitido en línea diariamente, acompañado de imágenes inspiradas en el libro (entre otras, las del artista Anish Kapoo). Las entregas serán de un capítulo al día, a manera de entregas decimonónicas en formato de radio. Swindon comienza la lectura con la icónica apertura “Call me Ishmael” y Fry continúa narrando el episodio homoerótico entre Ishmael y Queequeg. “Cada capítulo está cargado de significado”, apunta Cameron, a quien le tocó leer el capítulo 30, repleto de mensajes políticos codificados. “The whitness of the whale”, con su terrorífica descripción del color (“It was the whitness of the whale that above all things appalled me”) es el capítulo más peleado por los lectores y aún no se sabe quién tendrá la suerte de grabarlo.

Apasionado con la novela, Hoare espera que el proyecto acabe de convencer a los intrigados pero intimidados lectores para que le den una oportunidad a Moby Dick.

“Todos están asustados de un libro tan largo, están asustados de la longitud, están asustados del contenido. Pero cuando lo lees te das cuenta de que en realidad es increíble”, apunta Hoare. Además, el creador cree que la novela es perfecta para la era digital y para ser dividida en pequeños fragmentos, ya que cada capítulo está contenido en sí mismo.

Moby Dick es un gran blog. Es un estado meditativo, casi trascendente cuando te sumerges en él. Es un loop, parecido a una experiencia con drogas. Te jala hacia un mundo de ensueño donde las cosas se transforman realmente en otras […]. Tiene este mensaje mesiánico a la vez que un profundo sentido de subversión. Es increíblemente rico. Melville nunca fue editado, lo que también lo hace propicio para la era digital. Él estaría blogueando. Y la ballena en sí es un símbolo muy poderoso para un mundo que hemos casi destruido a través de nuestras fechorías. Eso es lo que Melville examina: los delitos y fechorías humanas.

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Moby Dick, la obra maestra de Melville es una de las novelas más famosas del mundo, un clásico, y como tal, irónicamente es también una de las menos leídas. Esto se debe quizá a su intimidante tamaño y a su estructura que va del ensayo científico a la descripción minuciosa, que puede llegar a desalentar al lector rápidamente. Innumerables lectores que se han aventurado a empezar este gigante han desertado antes de la mitad del libro. Su cambio de ritmo, capítulo a capítulo, funciona como un filtro que deja fuera a varios, sin embargo, ya que logras penetrar en sus líneas, es uno de las más inolvidables y sublimes novelas de la historia.

Ahora una increíble combinación de fans que incluye a David Cameron, Tilda Swinton, Stephen Fry y Simon Callow están a punto de cambiar la lectura de esta obra al grabarla para nosotros en su totalidad: 135 capítulos en 135 días.

El proyecto, soñado por el escritor Philip Hoare y la artista Angela Cockayne, será transmitido en línea diariamente, acompañado de imágenes inspiradas en el libro (entre otras, las del artista Anish Kapoo). Las entregas serán de un capítulo al día, a manera de entregas decimonónicas en formato de radio. Swindon comienza la lectura con la icónica apertura “Call me Ishmael” y Fry continúa narrando el episodio homoerótico entre Ishmael y Queequeg. “Cada capítulo está cargado de significado”, apunta Cameron, a quien le tocó leer el capítulo 30, repleto de mensajes políticos codificados. “The whitness of the whale”, con su terrorífica descripción del color (“It was the whitness of the whale that above all things appalled me”) es el capítulo más peleado por los lectores y aún no se sabe quién tendrá la suerte de grabarlo.

Apasionado con la novela, Hoare espera que el proyecto acabe de convencer a los intrigados pero intimidados lectores para que le den una oportunidad a Moby Dick.

“Todos están asustados de un libro tan largo, están asustados de la longitud, están asustados del contenido. Pero cuando lo lees te das cuenta de que en realidad es increíble”, apunta Hoare. Además, el creador cree que la novela es perfecta para la era digital y para ser dividida en pequeños fragmentos, ya que cada capítulo está contenido en sí mismo.

Moby Dick es un gran blog. Es un estado meditativo, casi trascendente cuando te sumerges en él. Es un loop, parecido a una experiencia con drogas. Te jala hacia un mundo de ensueño donde las cosas se transforman realmente en otras […]. Tiene este mensaje mesiánico a la vez que un profundo sentido de subversión. Es increíblemente rico. Melville nunca fue editado, lo que también lo hace propicio para la era digital. Él estaría blogueando. Y la ballena en sí es un símbolo muy poderoso para un mundo que hemos casi destruido a través de nuestras fechorías. Eso es lo que Melville examina: los delitos y fechorías humanas.

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