Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo.
 
–J.L. Borges

Jorge Luis Borges, además de prosar con geometría los cuentos más inolvidables de Occidente, trazó un par de dibujos que se anexan estupendamente a su obra. En ellos se encuentran dos de sus obsesiones “menores”: el tango y la hidra. Decimos “menores” porque quizá no tomaron tanto espacio en su escritura como los laberintos, los espejos, las bibliotecas, el tiempo…

Jorge+Luís+Borges+desenhos2

El primer dibujo, “El tango”, forma parte de la colección de libros raros de Notre Dame. Del tango Borges decía que se había originado en los burdeles, como una manera de fomentar la aproximación de los cuerpos sensuales. También, en 1965, colaboró con Piazzola en un álbum de tangos y milongas llamado El Tango. En su dibujo se lee lo siguiente:

El tango es prostibulario. De ello no tengo dudas. Pero la

certeza no me acompaña si se trata de ubicar la cuna del mismo.

 

Para Ernesto Poncio, es la recova del Retiro,

claro está, en los prostíbulos; los del Sur creen es

en la calle Chile, y los del Norte sostienen

[…]

que es en la calle del Temple, ambas golferas.

En todo caso es también indiscutible que nace entre 1880 y 1890.

 .

2117fe69299ec3badd7cc755428dc9af

El segundo dibujo, llamado “La hidra de los dictadores”, refiere al animal político: el monstruo mítico de siete cabezas. Allí aparecen la cara de Hitler, Perón, Rosas, Mussolini y Marx como un sólo monstruo al que solamente se puede matar si se le cortan las siete cabezas de una tajada (empresa que, por cierto, sólo Hércules pudo efectuar).

Este último forma parte de la colección de manuscritos que tiene la Universidad de Virginia y pertenece a un manuscrito de nueve páginas llamado “Viejo hábito argentino”, que luego apareció publicado como “Nuestro pobre individualismo” en el libro Otras inquisiciones.

.

Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo.
 
–J.L. Borges

Jorge Luis Borges, además de prosar con geometría los cuentos más inolvidables de Occidente, trazó un par de dibujos que se anexan estupendamente a su obra. En ellos se encuentran dos de sus obsesiones “menores”: el tango y la hidra. Decimos “menores” porque quizá no tomaron tanto espacio en su escritura como los laberintos, los espejos, las bibliotecas, el tiempo…

Jorge+Luís+Borges+desenhos2

El primer dibujo, “El tango”, forma parte de la colección de libros raros de Notre Dame. Del tango Borges decía que se había originado en los burdeles, como una manera de fomentar la aproximación de los cuerpos sensuales. También, en 1965, colaboró con Piazzola en un álbum de tangos y milongas llamado El Tango. En su dibujo se lee lo siguiente:

El tango es prostibulario. De ello no tengo dudas. Pero la

certeza no me acompaña si se trata de ubicar la cuna del mismo.

 

Para Ernesto Poncio, es la recova del Retiro,

claro está, en los prostíbulos; los del Sur creen es

en la calle Chile, y los del Norte sostienen

[…]

que es en la calle del Temple, ambas golferas.

En todo caso es también indiscutible que nace entre 1880 y 1890.

 .

2117fe69299ec3badd7cc755428dc9af

El segundo dibujo, llamado “La hidra de los dictadores”, refiere al animal político: el monstruo mítico de siete cabezas. Allí aparecen la cara de Hitler, Perón, Rosas, Mussolini y Marx como un sólo monstruo al que solamente se puede matar si se le cortan las siete cabezas de una tajada (empresa que, por cierto, sólo Hércules pudo efectuar).

Este último forma parte de la colección de manuscritos que tiene la Universidad de Virginia y pertenece a un manuscrito de nueve páginas llamado “Viejo hábito argentino”, que luego apareció publicado como “Nuestro pobre individualismo” en el libro Otras inquisiciones.

.

Etiquetado: , ,