A veces podemos creer que el arte y la vida corren por vías distintas, casi paralelas, sin muchos puntos de encuentro. Una idea romántica que ubica al artista en los márgenes de la sociedad, una zona de excepción en donde puede criticar y disentir, denunciar y también enloquecer.

Por fortuna esto no es una regla. Existen expresiones artísticas que se relacionan de manera franca y positiva con su realidad contemporánea, que posiblemente señalan sus carencias pero al mismo tiempo plantean una posible solución. Tal es el caso de Little Sun, una lámpara diseñada por Olafur Eliasson y Frederick Ottesen.

En términos generales, este “sol portátil” busca proveer iluminación artificial a las más de mil millones de personas que en todo el mundo realizan sus actividades cotidianas sin electricidad. Lo más común en estas condiciones es conseguir luz por medio de lámparas de queroseno, un combustible peligroso y poco amigable con el medio ambiente que en este caso es sustituido por la energía solar: la batería de Little Sun ofrece 5 horas de luz LED luego de 4 horas expuesta al sol. Además su vida útil es de al menos 3 años, un periodo mucho mayor a los 3-6 meses de una lámpara de queroseno. Todo esto construido con materiales de bajo costo que permitan su distribución masiva.

Por último cabe destacar el sello de Eliasson sobre la lámpara: un objeto útil y también artístico. Una demostración real de que el arte puede formar parte de la vida en un sentido positivo, práctico, manteniendo sus cualidades estéticas.

A veces podemos creer que el arte y la vida corren por vías distintas, casi paralelas, sin muchos puntos de encuentro. Una idea romántica que ubica al artista en los márgenes de la sociedad, una zona de excepción en donde puede criticar y disentir, denunciar y también enloquecer.

Por fortuna esto no es una regla. Existen expresiones artísticas que se relacionan de manera franca y positiva con su realidad contemporánea, que posiblemente señalan sus carencias pero al mismo tiempo plantean una posible solución. Tal es el caso de Little Sun, una lámpara diseñada por Olafur Eliasson y Frederick Ottesen.

En términos generales, este “sol portátil” busca proveer iluminación artificial a las más de mil millones de personas que en todo el mundo realizan sus actividades cotidianas sin electricidad. Lo más común en estas condiciones es conseguir luz por medio de lámparas de queroseno, un combustible peligroso y poco amigable con el medio ambiente que en este caso es sustituido por la energía solar: la batería de Little Sun ofrece 5 horas de luz LED luego de 4 horas expuesta al sol. Además su vida útil es de al menos 3 años, un periodo mucho mayor a los 3-6 meses de una lámpara de queroseno. Todo esto construido con materiales de bajo costo que permitan su distribución masiva.

Por último cabe destacar el sello de Eliasson sobre la lámpara: un objeto útil y también artístico. Una demostración real de que el arte puede formar parte de la vida en un sentido positivo, práctico, manteniendo sus cualidades estéticas.

Etiquetado: , ,