El sentido de la vista es, quizá, uno de las más prolíficos maestros de la imaginación. De ahí que el hombre ha vivido fascinado, hechizado, por la óptica y sus posibilidades durante siglos. Es, también, la razón por la cual el ojo (como el corazón) es uno de los órganos más presentes en nuestro imaginario. Eso fue bien sabido por un clérigo alemán, Johann Zahn, quien en 1685 publicó Oculus Artificialis Teledioptricus Sive Telescopium (El ojo artificial de larga distancia o telescopio), un tratado sobre la función y uso de una gran cantidad de instrumentos ópticos.

Algunas de estas máquinas —artefactos que juegan, transforman, aumentan y distorsionan lo que es capaz de ver el ojo humano— incluyen varios tipos de linternas mágicas, telescopios, microscopios, lentes y reflectores. Además, en su volumen, Zahn explica e ilustra la primera versión portátil de la cámara oscura, instrumento que no existía en aquel entonces y que, de acuerdo al estudio gráfico del clérigo, funcionaba a través de un mecanismo de espejos y reflejos. Se trata de un primitivo antecedente de la cámara portátil, que no cobraría vida sino hasta uno y medio siglos después —algo que deja claro el carácter visionario de Zahn quien, se sabe, vivió en Wurzburgo.

Además de ser un manual y un tratado de tecnología antigua, el libro de Zahn incluye hermosas ilustraciones que no solamente funcionan como guías o instructivos, como explicaciones gráficas de procesos por los que atraviesa la luz, sino que son un deleite visual en sí mismas. Se trata de ilustraciones habitadas por elementos surrealistas y simbólicos, por ojos, rayos de luz y adornos tan alegóricos como religiosos. A continuación una preciosa selección:

zahn1
 zahn2
zahn3
zahn4
  zahn5 
zahn6

Imágenes: Internet Archive

El sentido de la vista es, quizá, uno de las más prolíficos maestros de la imaginación. De ahí que el hombre ha vivido fascinado, hechizado, por la óptica y sus posibilidades durante siglos. Es, también, la razón por la cual el ojo (como el corazón) es uno de los órganos más presentes en nuestro imaginario. Eso fue bien sabido por un clérigo alemán, Johann Zahn, quien en 1685 publicó Oculus Artificialis Teledioptricus Sive Telescopium (El ojo artificial de larga distancia o telescopio), un tratado sobre la función y uso de una gran cantidad de instrumentos ópticos.

Algunas de estas máquinas —artefactos que juegan, transforman, aumentan y distorsionan lo que es capaz de ver el ojo humano— incluyen varios tipos de linternas mágicas, telescopios, microscopios, lentes y reflectores. Además, en su volumen, Zahn explica e ilustra la primera versión portátil de la cámara oscura, instrumento que no existía en aquel entonces y que, de acuerdo al estudio gráfico del clérigo, funcionaba a través de un mecanismo de espejos y reflejos. Se trata de un primitivo antecedente de la cámara portátil, que no cobraría vida sino hasta uno y medio siglos después —algo que deja claro el carácter visionario de Zahn quien, se sabe, vivió en Wurzburgo.

Además de ser un manual y un tratado de tecnología antigua, el libro de Zahn incluye hermosas ilustraciones que no solamente funcionan como guías o instructivos, como explicaciones gráficas de procesos por los que atraviesa la luz, sino que son un deleite visual en sí mismas. Se trata de ilustraciones habitadas por elementos surrealistas y simbólicos, por ojos, rayos de luz y adornos tan alegóricos como religiosos. A continuación una preciosa selección:

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Imágenes: Internet Archive