Pocas son las noticias del día que nos dejan con una sensación de ligereza y renovada fe en la humanidad. Muy pocas. Pero aquí hay una de ellas; la del niño de 9 años que creó un refugio para perros callejeros con la ayuda de unas fotografías y un sitio web.

Desde muy pequeño, Ken ha ayudado a los perros y gatos callejeros que encuentra cerca de su casa en las Filipinas. Les ha dado alimento y agua, pero no había tenido los fondos para darles atención veterinaria o dejarlos vivir un tiempo con él, hasta recuperarse.

Luego, hace pocos meses, fotografías de Ken con tres perros de la calle lograron llega hasta el Internet, y personas de todo el mundo comenzaron a donar dinero. “Tenemos suficiente dinero para sacar a los perros de las calles”, comenta Ken, “alimentarlos con latas de alta calidad y proporcionales cuidados veterinarios”.

Ken abrió un “club para animales felices”, probablemente el sueño de muchos niños alrededor del mundo, y sus perros han ganado mucho peso y han sanado sus heridas abiertas. Gracias a donaciones, este niño, agente de cambio donde ha habido uno, ha creado una organización no gubernamental para seguir recogiendo perros, sanarlos y darlos en adopción.

Aquí se unen dos factores en el más afortunado de los encuentros: un niño con vocación altruista y genuino amor por los animales; y las capacidades de alcance del Internet.

Pocas son las noticias del día que nos dejan con una sensación de ligereza y renovada fe en la humanidad. Muy pocas. Pero aquí hay una de ellas; la del niño de 9 años que creó un refugio para perros callejeros con la ayuda de unas fotografías y un sitio web.

Desde muy pequeño, Ken ha ayudado a los perros y gatos callejeros que encuentra cerca de su casa en las Filipinas. Les ha dado alimento y agua, pero no había tenido los fondos para darles atención veterinaria o dejarlos vivir un tiempo con él, hasta recuperarse.

Luego, hace pocos meses, fotografías de Ken con tres perros de la calle lograron llega hasta el Internet, y personas de todo el mundo comenzaron a donar dinero. “Tenemos suficiente dinero para sacar a los perros de las calles”, comenta Ken, “alimentarlos con latas de alta calidad y proporcionales cuidados veterinarios”.

Ken abrió un “club para animales felices”, probablemente el sueño de muchos niños alrededor del mundo, y sus perros han ganado mucho peso y han sanado sus heridas abiertas. Gracias a donaciones, este niño, agente de cambio donde ha habido uno, ha creado una organización no gubernamental para seguir recogiendo perros, sanarlos y darlos en adopción.

Aquí se unen dos factores en el más afortunado de los encuentros: un niño con vocación altruista y genuino amor por los animales; y las capacidades de alcance del Internet.

Etiquetado: , ,