La figura del vampiro, como la conocemos en la actualidad, es un producto de algunas obras de la literatura europea del siglo XIX; uno de sus creadores fue John Polidori, escritor frustrado y nada menos que el médico personal de Lord Byron.

John William Polidori (1795-1821) nació en Londres dentro de una familia culta y cercana al mundo de la literatura. A pesar de que, se rumora, siempre quiso ser soldado o escritor, estudió medicina y se tituló a los 19 años con una tesis trataba sobre el sonambulismo —una de las afectaciones de quien es hechizado por un vampiro.

En 1816, Polidori comenzó a trabajar como doctor personal de George Gordon, mejor conocido como Lord Byron. Juntos viajaron por diversos lugares de Europa y aparentemente la relación entre ellos fue siempre difícil: Byron tenía una personalidad absorbente, hipnotizante, y arrogante —parecida, tal vez, a la de un conde vampiro.

Ese mismo año, Byron rentó una casa de verano en Suiza, Villa Diodati, a orillas del Lago Lemán; el poeta huía de un escandaloso divorcio y rumores de incesto y sodomía. A esta casa fueron invitados el poeta Percy Bysshe Shelley, Mary Wollstonecraft (que sería su esposa, conocida más adelante como Mary Shelley) y Claire Clairmont, amante de Byron. Una noche, el grupo se reunió a contar historias de terror—narraciones alemanas recopiladas en una antología francesa llamada Fantasmagoriana—, tras lo cual Byron pidió a cada uno de los presentes escribir una historia de terror. Como resultado de esta noche, en 1818, Mary Shelley habría de publicar su novela Frankenstein.

Por su parte, Polidori escribió El vampiro, cuento corto publicado dos años después, y que representa la primera historia publicada que narra la historia de un vampiro —la obra maestra de Bram Stoker, Drácula, se publicaría casi ochenta años después. En sus primeras ediciones, el texto fue publicado como una obra escrita por Byron, un rumor que fue difícil de desmentir para el joven Polidori.

Después de separarse de Byron, dos años después, John Polidori murió en Londres en medio de una fuerte depresión y con grandes deudas producto del juego. A pesar de que existen pruebas de que el joven murió envenenado por cianuro, un suicidio, las autoridades adjudicaron su muerte a causas naturales.

En El vampiro, Polidori narra la historia de Aubrey, un adinerado huérfano que conoce al misterioso Lord Ruthven en una fiesta de la alta sociedad londinense. El extraño hombre parece seducir y asustar a todas las mujeres que cruzan su camino y, curiosamente, de la misma forma en que Byron llevó a Polidori a viajar con él, Lord Ruthven convence a Aubrey de viajar por Europa a su lado. Tras varias aventuras, Aubrey termina separándose del extraño Ruthven y viaja solo por Grecia, donde una joven chica de la que se ha enamorado es asesinada; el cadáver de la joven tiene dos perforaciones en el cuello.

Muchos expertos ven en esta historia una alegoría de la relación entre Byron y Polidori. Tras la publicación del cuento firmado por Lord Byron, Goethe habría de llamarlo la mejor obra escrita por el afamado poeta. Cuando el joven Polidori reclamó la autoría de la obra, fue acusado de plagio y de utilizar el nombre de Byron para conseguir la fama. Derrotado, el joven doctor intentó hacerse monje, pero la novela que había escrito hizo que no fuera aceptado en un monasterio. Posteriormente, quiso hacer una carrera de leyes, pero pronto se decepcionó y cayó en el vicio del juego. Cuando Byron se enteró del suicidio del joven, solamente dijo: “Pobre Polidori, al parecer la desilusión fue la causa de ese imprudente acto. Él mantenía sanguíneas expectativas de alcanzar la fama”.

Es curioso y ciertamente desolador que el creador de la literatura de vampiros haya tenido un final tan trágico y solitario, pero su historia es, sin duda, una expresión más de cómo la vida personal del escritor resuena en sus creaciones. Polidori vivió un tiempo bajo la sombra de Lord Byron y pagó el precio de su cercanía con tan imponente —y vampírica— figura. La historia del vampiro de Polidori es también un gran ejemplo de cómo una obra “menor”, poco reconocida, puede generar el nacimiento de un personaje que, a manos de otros escritores, se ha convertido en un arquetipo literario.

La figura del vampiro, como la conocemos en la actualidad, es un producto de algunas obras de la literatura europea del siglo XIX; uno de sus creadores fue John Polidori, escritor frustrado y nada menos que el médico personal de Lord Byron.

John William Polidori (1795-1821) nació en Londres dentro de una familia culta y cercana al mundo de la literatura. A pesar de que, se rumora, siempre quiso ser soldado o escritor, estudió medicina y se tituló a los 19 años con una tesis trataba sobre el sonambulismo —una de las afectaciones de quien es hechizado por un vampiro.

En 1816, Polidori comenzó a trabajar como doctor personal de George Gordon, mejor conocido como Lord Byron. Juntos viajaron por diversos lugares de Europa y aparentemente la relación entre ellos fue siempre difícil: Byron tenía una personalidad absorbente, hipnotizante, y arrogante —parecida, tal vez, a la de un conde vampiro.

Ese mismo año, Byron rentó una casa de verano en Suiza, Villa Diodati, a orillas del Lago Lemán; el poeta huía de un escandaloso divorcio y rumores de incesto y sodomía. A esta casa fueron invitados el poeta Percy Bysshe Shelley, Mary Wollstonecraft (que sería su esposa, conocida más adelante como Mary Shelley) y Claire Clairmont, amante de Byron. Una noche, el grupo se reunió a contar historias de terror—narraciones alemanas recopiladas en una antología francesa llamada Fantasmagoriana—, tras lo cual Byron pidió a cada uno de los presentes escribir una historia de terror. Como resultado de esta noche, en 1818, Mary Shelley habría de publicar su novela Frankenstein.

Por su parte, Polidori escribió El vampiro, cuento corto publicado dos años después, y que representa la primera historia publicada que narra la historia de un vampiro —la obra maestra de Bram Stoker, Drácula, se publicaría casi ochenta años después. En sus primeras ediciones, el texto fue publicado como una obra escrita por Byron, un rumor que fue difícil de desmentir para el joven Polidori.

Después de separarse de Byron, dos años después, John Polidori murió en Londres en medio de una fuerte depresión y con grandes deudas producto del juego. A pesar de que existen pruebas de que el joven murió envenenado por cianuro, un suicidio, las autoridades adjudicaron su muerte a causas naturales.

En El vampiro, Polidori narra la historia de Aubrey, un adinerado huérfano que conoce al misterioso Lord Ruthven en una fiesta de la alta sociedad londinense. El extraño hombre parece seducir y asustar a todas las mujeres que cruzan su camino y, curiosamente, de la misma forma en que Byron llevó a Polidori a viajar con él, Lord Ruthven convence a Aubrey de viajar por Europa a su lado. Tras varias aventuras, Aubrey termina separándose del extraño Ruthven y viaja solo por Grecia, donde una joven chica de la que se ha enamorado es asesinada; el cadáver de la joven tiene dos perforaciones en el cuello.

Muchos expertos ven en esta historia una alegoría de la relación entre Byron y Polidori. Tras la publicación del cuento firmado por Lord Byron, Goethe habría de llamarlo la mejor obra escrita por el afamado poeta. Cuando el joven Polidori reclamó la autoría de la obra, fue acusado de plagio y de utilizar el nombre de Byron para conseguir la fama. Derrotado, el joven doctor intentó hacerse monje, pero la novela que había escrito hizo que no fuera aceptado en un monasterio. Posteriormente, quiso hacer una carrera de leyes, pero pronto se decepcionó y cayó en el vicio del juego. Cuando Byron se enteró del suicidio del joven, solamente dijo: “Pobre Polidori, al parecer la desilusión fue la causa de ese imprudente acto. Él mantenía sanguíneas expectativas de alcanzar la fama”.

Es curioso y ciertamente desolador que el creador de la literatura de vampiros haya tenido un final tan trágico y solitario, pero su historia es, sin duda, una expresión más de cómo la vida personal del escritor resuena en sus creaciones. Polidori vivió un tiempo bajo la sombra de Lord Byron y pagó el precio de su cercanía con tan imponente —y vampírica— figura. La historia del vampiro de Polidori es también un gran ejemplo de cómo una obra “menor”, poco reconocida, puede generar el nacimiento de un personaje que, a manos de otros escritores, se ha convertido en un arquetipo literario.

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