Colleen Moore (1899-1988) fue una actriz estadounidense famosa por las películas que protagonizó durante la era muda del cine. Pero pocos saben que fue, también, la artífice de uno de los juguetes más hermosos y costosos del mundo. Se trata de un objeto o, más bien, una colección de éstos, que despliegan pura minuciosidad y lujo: una casa de muñecas decorada como un castillo habitado por hadas.

Para 1928 Moore era una actriz más que reconocida y, en ese año (inspirada por su padre) se dio a la tarea de construir la enorme casa de muñecas —una que implicó grandes cantidades de dinero. El interior de la pequeña mansión fue diseñado por Harold Grieve, un reconocido director de arte y diseñador de interiores que llenó el castillo de hermosos muebles, decoraciones y objetos llenos de detalles. Para 1935, las manos de más de 100 diseñadores, arquitectos y artesanos habían contribuido en la creación del castillo. Por su parte, Moore dedicó años de su vida a trabajar en ella y en los cientos de objetos que habitan su interior.

De acuerdo con algunos registros de la época, ésta fue la octava casa de muñecas que Moore tuvo durante su vida, lo que refleja su obsesivo gusto por ellas. El castillo estaba pensado como la residencia de las hadas y todas sus habitaciones fueron escenificadas como si estos seres fantásticos hubieran pasado por ahí hace pocos segundos: la tetera está en la estufa, la mesa está lista para la cena y algunos libros de la biblioteca están abiertos. Y hablando de libros, entre las muchas curiosidades que habitan esta casa es posible encontrar un libro miniatura firmado por nada menos que Pablo Picasso, Eleanor Roosevelt y Albert Einstein, además de la Biblia más pequeña jamás escrita. Alrededor de unos 1,500 objetos miniatura se encuentran en el interior e incluyen piezas de alabastro, marfil, ópalo y platino, además de vitrales y un tapete de oso polar (que en realidad es la piel de un armiño con la cabeza y dientes de un ratón).

Durante diez años, el castillo viajó por Estados Unidos; el sueño de la actriz era que esta maravilla fuera disfrutada por la mayor cantidad posible de niños. Así, la mansión era transportada en trenes (ocupaba tres vagones) y fue expuesta en unas 40 ciudades. Estas travesías, además, implicaban el trabajo de diez personas para armarlo y desarmarlo durante sus viajes. El dinero que se ganaba de su exhibición era donado por Moore a organizaciones infantiles.

La magnífica casa de muñecas de Colleen Moore, un objeto rebosante de detalles, se encuentra en exhibición en el Museum of Science and Industry de Chicago desde 1949 y alrededor de un millón y medio de personas lo visitan cada año. Se calcula que su costo actual es de unos 7 millones de dólares, pero su belleza radica en que es un inspirador ejemplo del arte de la miniatura y el amor por la fantasía.

En este video del Museum of Science and Industry se narra la historia y particularidades de este inverosímil objeto….

 

Imagen: Emily – Creative Commons 

Colleen Moore (1899-1988) fue una actriz estadounidense famosa por las películas que protagonizó durante la era muda del cine. Pero pocos saben que fue, también, la artífice de uno de los juguetes más hermosos y costosos del mundo. Se trata de un objeto o, más bien, una colección de éstos, que despliegan pura minuciosidad y lujo: una casa de muñecas decorada como un castillo habitado por hadas.

Para 1928 Moore era una actriz más que reconocida y, en ese año (inspirada por su padre) se dio a la tarea de construir la enorme casa de muñecas —una que implicó grandes cantidades de dinero. El interior de la pequeña mansión fue diseñado por Harold Grieve, un reconocido director de arte y diseñador de interiores que llenó el castillo de hermosos muebles, decoraciones y objetos llenos de detalles. Para 1935, las manos de más de 100 diseñadores, arquitectos y artesanos habían contribuido en la creación del castillo. Por su parte, Moore dedicó años de su vida a trabajar en ella y en los cientos de objetos que habitan su interior.

De acuerdo con algunos registros de la época, ésta fue la octava casa de muñecas que Moore tuvo durante su vida, lo que refleja su obsesivo gusto por ellas. El castillo estaba pensado como la residencia de las hadas y todas sus habitaciones fueron escenificadas como si estos seres fantásticos hubieran pasado por ahí hace pocos segundos: la tetera está en la estufa, la mesa está lista para la cena y algunos libros de la biblioteca están abiertos. Y hablando de libros, entre las muchas curiosidades que habitan esta casa es posible encontrar un libro miniatura firmado por nada menos que Pablo Picasso, Eleanor Roosevelt y Albert Einstein, además de la Biblia más pequeña jamás escrita. Alrededor de unos 1,500 objetos miniatura se encuentran en el interior e incluyen piezas de alabastro, marfil, ópalo y platino, además de vitrales y un tapete de oso polar (que en realidad es la piel de un armiño con la cabeza y dientes de un ratón).

Durante diez años, el castillo viajó por Estados Unidos; el sueño de la actriz era que esta maravilla fuera disfrutada por la mayor cantidad posible de niños. Así, la mansión era transportada en trenes (ocupaba tres vagones) y fue expuesta en unas 40 ciudades. Estas travesías, además, implicaban el trabajo de diez personas para armarlo y desarmarlo durante sus viajes. El dinero que se ganaba de su exhibición era donado por Moore a organizaciones infantiles.

La magnífica casa de muñecas de Colleen Moore, un objeto rebosante de detalles, se encuentra en exhibición en el Museum of Science and Industry de Chicago desde 1949 y alrededor de un millón y medio de personas lo visitan cada año. Se calcula que su costo actual es de unos 7 millones de dólares, pero su belleza radica en que es un inspirador ejemplo del arte de la miniatura y el amor por la fantasía.

En este video del Museum of Science and Industry se narra la historia y particularidades de este inverosímil objeto….

 

Imagen: Emily – Creative Commons