El autorretrato, además de ser un personaje protagónico en el arte contemporáneo, y en general en la historia, hoy es también un fenómeno viral dentro de la cultura popular: el selfie. Algo así como el narciso reflejado sobre la superficie satinada de un touch screen o sobre los múltiples materiales y medios de las artes es una constante actualmente.

Es merecido atender este tema con apertura, por su flexibilidad multi-temporal, pero también con seriedad, recordando que su historia se acerca a la antigüedad clásica, continúa en la edad media y se extiende hasta hoy, la era digital. Curiosamente es difícil encontrar estudios consistentes sobre la historia del autorretrato en el arte, desde de Caravaggio encarnando un baco decadente o el Rembrandt asomado desde el fondo de las multitudes, hasta las fotografías de Tracey Emin y  Diane Arbus.

The Self-Portrait a Cultural History, de James Hall, es un referente crucial en el estudio del autorretrato. El autor aborda sus implicaciones culturales en diversos momentos de la historia, enumera un sinfín de artistas desde la edad media hasta el arte contemporáneo, y esclarece varias problemáticas. Además, explora aspectos simbólicos detrás de importantes autorretratos, también el contexto social en el que se desarrollan y el perfil del artista que los creó.

No sorprendería que qué esta obra fuese tomada muy pronto como referencia crucial en el tema. Sin duda el enfoque con que James Hall digiere temas sobre arte lo convierten en un verdadero divulgador: se trata de un escritor que disfruta recordarnos los poderes transformadores del arte, y la reinvención del mundo occidental desde la visión de los artistas de diversas épocas.

Así que si te sientes cautivado por la efervescencia del selfie, dedicar un rato a sumergirte en The Self-Portrait a Cultural History, podría redimensionar la manera de entender esta práctica.

El autorretrato, además de ser un personaje protagónico en el arte contemporáneo, y en general en la historia, hoy es también un fenómeno viral dentro de la cultura popular: el selfie. Algo así como el narciso reflejado sobre la superficie satinada de un touch screen o sobre los múltiples materiales y medios de las artes es una constante actualmente.

Es merecido atender este tema con apertura, por su flexibilidad multi-temporal, pero también con seriedad, recordando que su historia se acerca a la antigüedad clásica, continúa en la edad media y se extiende hasta hoy, la era digital. Curiosamente es difícil encontrar estudios consistentes sobre la historia del autorretrato en el arte, desde de Caravaggio encarnando un baco decadente o el Rembrandt asomado desde el fondo de las multitudes, hasta las fotografías de Tracey Emin y  Diane Arbus.

The Self-Portrait a Cultural History, de James Hall, es un referente crucial en el estudio del autorretrato. El autor aborda sus implicaciones culturales en diversos momentos de la historia, enumera un sinfín de artistas desde la edad media hasta el arte contemporáneo, y esclarece varias problemáticas. Además, explora aspectos simbólicos detrás de importantes autorretratos, también el contexto social en el que se desarrollan y el perfil del artista que los creó.

No sorprendería que qué esta obra fuese tomada muy pronto como referencia crucial en el tema. Sin duda el enfoque con que James Hall digiere temas sobre arte lo convierten en un verdadero divulgador: se trata de un escritor que disfruta recordarnos los poderes transformadores del arte, y la reinvención del mundo occidental desde la visión de los artistas de diversas épocas.

Así que si te sientes cautivado por la efervescencia del selfie, dedicar un rato a sumergirte en The Self-Portrait a Cultural History, podría redimensionar la manera de entender esta práctica.

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