Quizá porque hasta ahora solo tiene 17 estudiantes, pocos saben que la actriz británica Tilda Swinton fundó una escuela en 2013. Drumduan Upper School es una de las manifestaciones más idílicas de los nuevos modelos de educación que han surgido en nuestros tiempos. El campus se encuentra en el espectacular fiordo de Moray, en Escocia, un área enmarcada por pequeños pueblos costeros, bosques, acantilados y playas donde nadan distintas especies de delfines.

La escuela surgió como rama de la ya establecida Moray Steiner School cuando Swinton, junto con otro padre de familia, Ian Sutherland McCook, buscó persuadir a los maestros de crear una escuela superior ya que los estudiantes de Moray Steiner (donde estudiaron la primaria sus hijos) deben graduarse a los 14 años. Cuando fallaron, decidieron hacerlo solos.

En una reseña para The Guardian, Aaron Hicklin describe una visita que hizo este año a la bucólica escuela de Tilda, quien lo invitó a unirse a un viaje escolar a la diminuta isla Colonsay (población: 120). Allí, los estudiantes de 17 años, despojados de teléfonos móviles, tuvieron que guiarse f5ae80_a4740a8db71f46adb651e41070045100.jpeg_srb_p_620_372_75_22_0.50_1.20_0por su propia iniciativa (posiblemente una empresa desorientadora para la mayoría de los jóvenes hoy). “Algunas actividades estaban planeadas”, dice Hicklin, “incluyendo un día estudiando la colonia protegida de abejas de la isla, pero la semana estuvo relativamente desestructurada. Tilda decidió que era importante que los niños tuvieran la libertad de aburrirse”.

Eso precisamente es lo que Tarkovsky consigna como el aprendizaje más importante para nuestros jóvenes: aprender a estar solos y disfrutar de su propia compañía. El viaje escolar, de acuerdo a Tilda, está diseñado para que los estudiantes se hagan un tiempo para procesar todo lo que aprendieron en el semestre, pero también, y sobre todo, para que descubran el poder del silencio lejos del continente. Una de las actividades, por ejemplo, fue caminar por 8 horas alrededor de Colonsay hasta encontrar, cada uno por su lado, un lugar de no más de cinco pasos de diámetro para quedarse allí por 1 hora. “Una isla dentro de una isla”, comenta Hicklin.

Como es común dentro del movimiento de las escuelas Steiner, en Drumduan no hay calificaciones ni ningún tipo de examen, y todo el aprendizaje es interdisciplinario y práctico. Los estudiantes aprenden ciencia, por ejemplo, mientras construyen una canoa. El profesor de la escuela, Krzysztof Zajaczkowski, lo explica mejor: “Tienes matemáticas, geometría, la física de flotación, la química de resinas epoxi, el arte y la estética del color y la forma, el proceso de colaboración y la experiencia de todo”.swinton school 3

Conocemos ya varios nuevos reductos educativos que a cualquier adulto que no haya disfrutado la institucionalización escolar lo inundan de una mezcla de envidia y entusiasmo por las nuevas generaciones; pero Drumduan promete ser, al menos, el más extravagante y el más estético. Imaginemos, aquellos de nosotros que tuvimos una educación “tradicional”, que nos hubieran llevado a los 17 años, al término de un semestre, a una isla diminuta para poner en práctica la teoría haciendo canoas, y para balancear el barullo urbano y mental al que uno insanamente se va acostumbrando.

Nuestros tiempos tienen la virtud de la curiosidad, pero también el poder de moldear los sistemas educativos que a todas luces han fallado al guiarnos en este mundo tan extraño. Rudolf Steiner, el fundador austriaco de este movimiento educativo, escribió: “Ser libre es ser capaz de pensar nuestros pensamientos propios; no los pensamientos meramente del cuerpo, o de la sociedad, sino pensamientos generados por nuestro ser más profundo, más original, más esencial y más espiritual; nuestra individualidad”. Tilda Swinton, por su parte, llevó el pensamiento de Steiner un paso más allá. Enhorabuena.

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Tilda con abejas, imagen por Murdo MacLeod para el Observer / Drumduan Upper School

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Quizá porque hasta ahora solo tiene 17 estudiantes, pocos saben que la actriz británica Tilda Swinton fundó una escuela en 2013. Drumduan Upper School es una de las manifestaciones más idílicas de los nuevos modelos de educación que han surgido en nuestros tiempos. El campus se encuentra en el espectacular fiordo de Moray, en Escocia, un área enmarcada por pequeños pueblos costeros, bosques, acantilados y playas donde nadan distintas especies de delfines.

La escuela surgió como rama de la ya establecida Moray Steiner School cuando Swinton, junto con otro padre de familia, Ian Sutherland McCook, buscó persuadir a los maestros de crear una escuela superior ya que los estudiantes de Moray Steiner (donde estudiaron la primaria sus hijos) deben graduarse a los 14 años. Cuando fallaron, decidieron hacerlo solos.

En una reseña para The Guardian, Aaron Hicklin describe una visita que hizo este año a la bucólica escuela de Tilda, quien lo invitó a unirse a un viaje escolar a la diminuta isla Colonsay (población: 120). Allí, los estudiantes de 17 años, despojados de teléfonos móviles, tuvieron que guiarse f5ae80_a4740a8db71f46adb651e41070045100.jpeg_srb_p_620_372_75_22_0.50_1.20_0por su propia iniciativa (posiblemente una empresa desorientadora para la mayoría de los jóvenes hoy). “Algunas actividades estaban planeadas”, dice Hicklin, “incluyendo un día estudiando la colonia protegida de abejas de la isla, pero la semana estuvo relativamente desestructurada. Tilda decidió que era importante que los niños tuvieran la libertad de aburrirse”.

Eso precisamente es lo que Tarkovsky consigna como el aprendizaje más importante para nuestros jóvenes: aprender a estar solos y disfrutar de su propia compañía. El viaje escolar, de acuerdo a Tilda, está diseñado para que los estudiantes se hagan un tiempo para procesar todo lo que aprendieron en el semestre, pero también, y sobre todo, para que descubran el poder del silencio lejos del continente. Una de las actividades, por ejemplo, fue caminar por 8 horas alrededor de Colonsay hasta encontrar, cada uno por su lado, un lugar de no más de cinco pasos de diámetro para quedarse allí por 1 hora. “Una isla dentro de una isla”, comenta Hicklin.

Como es común dentro del movimiento de las escuelas Steiner, en Drumduan no hay calificaciones ni ningún tipo de examen, y todo el aprendizaje es interdisciplinario y práctico. Los estudiantes aprenden ciencia, por ejemplo, mientras construyen una canoa. El profesor de la escuela, Krzysztof Zajaczkowski, lo explica mejor: “Tienes matemáticas, geometría, la física de flotación, la química de resinas epoxi, el arte y la estética del color y la forma, el proceso de colaboración y la experiencia de todo”.swinton school 3

Conocemos ya varios nuevos reductos educativos que a cualquier adulto que no haya disfrutado la institucionalización escolar lo inundan de una mezcla de envidia y entusiasmo por las nuevas generaciones; pero Drumduan promete ser, al menos, el más extravagante y el más estético. Imaginemos, aquellos de nosotros que tuvimos una educación “tradicional”, que nos hubieran llevado a los 17 años, al término de un semestre, a una isla diminuta para poner en práctica la teoría haciendo canoas, y para balancear el barullo urbano y mental al que uno insanamente se va acostumbrando.

Nuestros tiempos tienen la virtud de la curiosidad, pero también el poder de moldear los sistemas educativos que a todas luces han fallado al guiarnos en este mundo tan extraño. Rudolf Steiner, el fundador austriaco de este movimiento educativo, escribió: “Ser libre es ser capaz de pensar nuestros pensamientos propios; no los pensamientos meramente del cuerpo, o de la sociedad, sino pensamientos generados por nuestro ser más profundo, más original, más esencial y más espiritual; nuestra individualidad”. Tilda Swinton, por su parte, llevó el pensamiento de Steiner un paso más allá. Enhorabuena.

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Tilda con abejas, imagen por Murdo MacLeod para el Observer / Drumduan Upper School

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