Numerosos estudios han designado el azul como el color favorito en el mundo occidental, al menos en lo que se refiere al arte pictórico. Este fenómeno se ha acentuado en las últimas cinco décadas. El mundo virtual también se ha teñido, poco a poco, de esta predilección. Podría decirse que una “fiebre azul” ha coloreado nuestro imaginario. Pero ¿cuál es la razón?

Expertos postulan el verde como el competidor más cercano. Podrían formularse numerosas explicaciones al respecto de esto, muchas de ellas basadas en las infinitas simbologías y mitologías de ambos colores, así como lo que se ha establecido sobre los efectos del azul sobre nuestra salud mental. Pero el hecho de que, con el paso del tiempo, las preferencias hayan transitado de colores más cálidos (el naranja fue el predilecto durante siglos) al azul y el verde —como puede verse en la gráfica creada por Martin Bellander— podría explicarse también porque son los colores de nuestro planeta y su vida natural, seriamente amenazados a manos del hombre.

Hace pocas semanas, la Organización de las Naciones Unidas lanzó un mensaje urgente y aterrador, un reporte que indica que un millón de especies se encuentran en peligro de extinción. Los científicos más reconocidos del mundo participaron en este estudio que establece que la Tierra y los seres que la habitan (incluida la raza humana) están en serio riesgo. De los arrecifes de coral hasta las selvas tropicales, todo está amenazado y las cifras son avasalladoras. La naturaleza ha decaído cientos de veces más rápido que en los últimos diez millones de años. Las poblaciones de mamíferos salvajes se han reducido en un 82%, eso sin mencionar la preocupante reducción de insectos polinizadores y anfibios en todo el planeta. Todo ello es resultado de actividades humanas.

Una posible explicación de nuestra predilección por el azul y el verde podría ser precisamente esta: nuestro inconsciente está llamándonos a hacer lo correcto, a resguardar lo que único que tenemos, nuestro planeta, nuestro hogar. Quizá, la psique colectiva siente una nostalgia por estos colores que están en riesgo y esta preferencia es simplemente el poder del color urgiéndonos a cambiar de manera esencial nuestra relación con la Tierra, con ese pálido punto azul que es nuestra casa.

Imagen: Dominio público

Numerosos estudios han designado el azul como el color favorito en el mundo occidental, al menos en lo que se refiere al arte pictórico. Este fenómeno se ha acentuado en las últimas cinco décadas. El mundo virtual también se ha teñido, poco a poco, de esta predilección. Podría decirse que una “fiebre azul” ha coloreado nuestro imaginario. Pero ¿cuál es la razón?

Expertos postulan el verde como el competidor más cercano. Podrían formularse numerosas explicaciones al respecto de esto, muchas de ellas basadas en las infinitas simbologías y mitologías de ambos colores, así como lo que se ha establecido sobre los efectos del azul sobre nuestra salud mental. Pero el hecho de que, con el paso del tiempo, las preferencias hayan transitado de colores más cálidos (el naranja fue el predilecto durante siglos) al azul y el verde —como puede verse en la gráfica creada por Martin Bellander— podría explicarse también porque son los colores de nuestro planeta y su vida natural, seriamente amenazados a manos del hombre.

Hace pocas semanas, la Organización de las Naciones Unidas lanzó un mensaje urgente y aterrador, un reporte que indica que un millón de especies se encuentran en peligro de extinción. Los científicos más reconocidos del mundo participaron en este estudio que establece que la Tierra y los seres que la habitan (incluida la raza humana) están en serio riesgo. De los arrecifes de coral hasta las selvas tropicales, todo está amenazado y las cifras son avasalladoras. La naturaleza ha decaído cientos de veces más rápido que en los últimos diez millones de años. Las poblaciones de mamíferos salvajes se han reducido en un 82%, eso sin mencionar la preocupante reducción de insectos polinizadores y anfibios en todo el planeta. Todo ello es resultado de actividades humanas.

Una posible explicación de nuestra predilección por el azul y el verde podría ser precisamente esta: nuestro inconsciente está llamándonos a hacer lo correcto, a resguardar lo que único que tenemos, nuestro planeta, nuestro hogar. Quizá, la psique colectiva siente una nostalgia por estos colores que están en riesgo y esta preferencia es simplemente el poder del color urgiéndonos a cambiar de manera esencial nuestra relación con la Tierra, con ese pálido punto azul que es nuestra casa.

Imagen: Dominio público