Decir que la Tierra es un ser vivo también nos permite imaginarlo con esos órganos que encontramos en otros seres y establecer metáforas como, por ejemplo, la que encuentra en los bosques “los pulmones del planeta”.

Quizá menos escuchado sea el caso de un punto que podríamos considerar su ojo, una enorme estructura natural que, formando circunferencias concéntricas, da la apariencia de un gigantesco y natural órgano óptico siempre despierto a lo que sucede en su entorno.

Se trata de la Estructura de Richat, una falla geográfica ubicada en el Desierto del Sahara, en Mauritania, que en sus 50 km de diámetro sigue la línea de una espiral dotada de las coloraciones más sorprendentes, una especie de pozo hipnótico que según algunos podría ser el resultado de una erupción o el cráter dejado por el impacto de un meteorito.

Sea como fuere, la panorámica es impresionante, tanto que otro mote que recibe es “el espejo de Dios”. Una superficie donde una hipotética divinidad se asoma todos los días, para que en sus ojos, como en el famoso poema de Oscar Wilde, el planeta pueda ver su propia belleza reflejada.

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Créditos imágenes:

1, 3: NASA

2: ATAMARI

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Decir que la Tierra es un ser vivo también nos permite imaginarlo con esos órganos que encontramos en otros seres y establecer metáforas como, por ejemplo, la que encuentra en los bosques “los pulmones del planeta”.

Quizá menos escuchado sea el caso de un punto que podríamos considerar su ojo, una enorme estructura natural que, formando circunferencias concéntricas, da la apariencia de un gigantesco y natural órgano óptico siempre despierto a lo que sucede en su entorno.

Se trata de la Estructura de Richat, una falla geográfica ubicada en el Desierto del Sahara, en Mauritania, que en sus 50 km de diámetro sigue la línea de una espiral dotada de las coloraciones más sorprendentes, una especie de pozo hipnótico que según algunos podría ser el resultado de una erupción o el cráter dejado por el impacto de un meteorito.

Sea como fuere, la panorámica es impresionante, tanto que otro mote que recibe es “el espejo de Dios”. Una superficie donde una hipotética divinidad se asoma todos los días, para que en sus ojos, como en el famoso poema de Oscar Wilde, el planeta pueda ver su propia belleza reflejada.

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1, 3: NASA

2: ATAMARI

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