No hables de las cuestiones pitagóricas sin luz.

Precepto pitagórico

Poco se sabe de la vida de Pitágoras. A diferencia de matemáticos griegos posteriores, de Pitágoras no tenemos ningún libro escrito. No escribió porque no quiso atarse a la palabra escrita, quería que su pensamiento viviese más allá de la muerte corporal, en la mente de sus discípulos. Con ello indujo la libertad de seguir pensando el pensamiento inicial de un maestro, y transformarlo para continuar su vida. Al día de hoy, su pensamiento se sigue pensando y repensando. Se dice que fue el primer matemático puro, y la sociedad que dirigió, mística y científica, seguía un código secreto que hasta la fecha hace de Pitágoras una figura misteriosa y desbordante de envergadura.

tumblr_mcpn5xUVnD1rj9sw5o1_1280Después de regresar de un largo recorrido por el continente, donde fue iniciado en los misterios egipcios y babilonios, Pitágoras fundó una escuela en la ciudad de Crotón, reunió a un pequeño número de discípulos, después llamados mathematikoi, y los instruyó en la sabiduría secreta y los fundamentos de las matemáticas ocultas, la música y la astronomía, la cual consideraba la base triangular de todas las ciencias y las artes. Los mathematikoi vivían permanentemente con la Sociedad, no tenían propiedad personal y eran vegetarianos (creía que el consumo de carne nublaba las facultades de razonamiento). Su escuela fue también una serie de iniciaciones, ya que causaba que sus discípulos pasaran por una serie de grados y no les permitía el contacto directo con él hasta que hubieran llegado a los grados más altos.

Pitágoras no era un extremista; más bien predicaba la moderación. Una de sus declaraciones favoritas era:

Debemos evitar con nuestro mayor esfuerzo, y amputar con fuego y espada y por todos los medios posibles, la enfermedad en el cuerpo; la ignorancia en el alma; la lujuria de la panza; la sedición en una ciudad; la discordia en una familia; y en todas las cosas, el exceso.

Es difícil abarcar su cosmogonía en un artículo de este alcance, pero quizá si comprendemos que su Dios era la mónada (cada una de las sustancias indivisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el universo), podemos comprender la naturaleza de sus enseñanzas.

Enseñaba que, en su nivel más profundo, la realidad es de naturaleza matemática; que la filosofía puede ser usada para la purificación espiritual; que ciertos símbolos tienen significado místico; que el alma puede elevarse para su unión con lo divino y que los astros y los hombres vuelven cíclicamente. De esto último creía que el alma era un número con movimiento propio que experimenta una forma de transmigración sucesiva en diferentes especies hasta su final purificación. Una visión simbólica compartida con el budismo y el orfismo que nos permite reconocer una suerte de conciencia suprema de la que el matemático formaba parte.

Lo que hace distinta a la escuela pitagórica de otras en cuestiones de investigación es que él y sus discípulos estaban más bien interesados es los principios de las matemáticas, el concepto del número, el concepto del triángulo o de otras figuras matemáticas, y en la idea abstracta de demostración. Es decir, en una poética del número y no en la resolución de problemas matemáticos. Los fragmentos más famosos de las enseñanzas de Pitágoras están contenidos en los Versos Dorados, un sumario del sistema filosófico completo que forma la base de las doctrinas educacionales de Crotón.

Estos versos instan al hombre a pensar cuidadosa e industrialmente las preocupaciones del acontecer diario y a preferir los tesoros de la mente y el alma a las acumulaciones de bienes mundanos. Los versos también le prometen al hombre que, si se eleva de su naturaleza material y cultiva el auto-control, será al fin aceptable a la vista de los dioses (la mónada perfecta), y reunido con ellos para participar de su inmortalidad.

El silencio entre los pitagóricos, sin embargo, era algo esencial. Este es una factor más al que se le atribuye que no conozcamos con suficiente profundidad las doctrinas elaboradas por el maestro. Pero gracias a la “trasmigración” de su pensamiento, tenemos esta cosmogonía oculta que es otra de las herramientas humanas para llegar a la luz.

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No hables de las cuestiones pitagóricas sin luz.

Precepto pitagórico

Poco se sabe de la vida de Pitágoras. A diferencia de matemáticos griegos posteriores, de Pitágoras no tenemos ningún libro escrito. No escribió porque no quiso atarse a la palabra escrita, quería que su pensamiento viviese más allá de la muerte corporal, en la mente de sus discípulos. Con ello indujo la libertad de seguir pensando el pensamiento inicial de un maestro, y transformarlo para continuar su vida. Al día de hoy, su pensamiento se sigue pensando y repensando. Se dice que fue el primer matemático puro, y la sociedad que dirigió, mística y científica, seguía un código secreto que hasta la fecha hace de Pitágoras una figura misteriosa y desbordante de envergadura.

tumblr_mcpn5xUVnD1rj9sw5o1_1280Después de regresar de un largo recorrido por el continente, donde fue iniciado en los misterios egipcios y babilonios, Pitágoras fundó una escuela en la ciudad de Crotón, reunió a un pequeño número de discípulos, después llamados mathematikoi, y los instruyó en la sabiduría secreta y los fundamentos de las matemáticas ocultas, la música y la astronomía, la cual consideraba la base triangular de todas las ciencias y las artes. Los mathematikoi vivían permanentemente con la Sociedad, no tenían propiedad personal y eran vegetarianos (creía que el consumo de carne nublaba las facultades de razonamiento). Su escuela fue también una serie de iniciaciones, ya que causaba que sus discípulos pasaran por una serie de grados y no les permitía el contacto directo con él hasta que hubieran llegado a los grados más altos.

Pitágoras no era un extremista; más bien predicaba la moderación. Una de sus declaraciones favoritas era:

Debemos evitar con nuestro mayor esfuerzo, y amputar con fuego y espada y por todos los medios posibles, la enfermedad en el cuerpo; la ignorancia en el alma; la lujuria de la panza; la sedición en una ciudad; la discordia en una familia; y en todas las cosas, el exceso.

Es difícil abarcar su cosmogonía en un artículo de este alcance, pero quizá si comprendemos que su Dios era la mónada (cada una de las sustancias indivisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el universo), podemos comprender la naturaleza de sus enseñanzas.

Enseñaba que, en su nivel más profundo, la realidad es de naturaleza matemática; que la filosofía puede ser usada para la purificación espiritual; que ciertos símbolos tienen significado místico; que el alma puede elevarse para su unión con lo divino y que los astros y los hombres vuelven cíclicamente. De esto último creía que el alma era un número con movimiento propio que experimenta una forma de transmigración sucesiva en diferentes especies hasta su final purificación. Una visión simbólica compartida con el budismo y el orfismo que nos permite reconocer una suerte de conciencia suprema de la que el matemático formaba parte.

Lo que hace distinta a la escuela pitagórica de otras en cuestiones de investigación es que él y sus discípulos estaban más bien interesados es los principios de las matemáticas, el concepto del número, el concepto del triángulo o de otras figuras matemáticas, y en la idea abstracta de demostración. Es decir, en una poética del número y no en la resolución de problemas matemáticos. Los fragmentos más famosos de las enseñanzas de Pitágoras están contenidos en los Versos Dorados, un sumario del sistema filosófico completo que forma la base de las doctrinas educacionales de Crotón.

Estos versos instan al hombre a pensar cuidadosa e industrialmente las preocupaciones del acontecer diario y a preferir los tesoros de la mente y el alma a las acumulaciones de bienes mundanos. Los versos también le prometen al hombre que, si se eleva de su naturaleza material y cultiva el auto-control, será al fin aceptable a la vista de los dioses (la mónada perfecta), y reunido con ellos para participar de su inmortalidad.

El silencio entre los pitagóricos, sin embargo, era algo esencial. Este es una factor más al que se le atribuye que no conozcamos con suficiente profundidad las doctrinas elaboradas por el maestro. Pero gracias a la “trasmigración” de su pensamiento, tenemos esta cosmogonía oculta que es otra de las herramientas humanas para llegar a la luz.

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