Siempre se ha hablado acerca de la sensibilidad que desarrollan las artes en las personas. Al parecer los hechos sustentan en buena medida tal afirmación. La Universidad de Illinois en Chicago decidió poner a prueba qué tanto influye la sensibilidad artística en la responsabilidad social. Los especialistas descubrieron en su investigación la relación existente entre la participación artística y social. El estudio muestra que a mayor interés en el arte, mayor es la participación social de las personas.  

El involucramiento con las artes, especialmente como audiencia, convierte a las personas en seres más tolerantes, altruistas y comprometidos con el actuar cívico. LeRoux, el investigador principal del estudio, señaló que la llamada “Generación X” manifestó tener actitudes más solidarias que otra gente.

La General Social Survey, llevada a cabo desde 1972 por el Programa Nacional de Datos para las Ciencias (National Data Program for the Sciences, NORC), tomó una muestra de 2,765 adultos seleccionados al azar para correlacionar las respuestas de las encuestas con acciones altruistas: donar sangre, donar dinero, indicar direcciones o hacer favores a vecinos por encima de las necesidad propias.

Las acciones respondían a las normas de civismo buscadas por los investigadores para su estudio. Análisis previos habían establecido normas de voluntariado y participación en organizaciones. Los investigadores midieron la participación en asociaciones vecinales, iglesias, organizaciones religiosas, partidos políticos, sindicatos y asociaciones profesionales.

Las mediciones sobre la tolerancia social se realizaron por medio de dos variables: género orientación-tolerancia y tolerancia racial. La primera variable medía si los encuestados estaban de acuerdo con tener profesores gays enseñando en las escuelas públicas, dando charlas en su comunidad y si se opondrían a tener libros con temas homosexuales en sus bibliotecas.

La segunda variable medía la tolerancia racial dependiendo de las respuestas de los sujetos en torno a temas relacionados con diversos grupos étnicos: afroamericanos, hispanos, asiático-americanos. De acuerdo a LeRoux, el 80% de los encuestados eran caucásicos.

Los investigadores midieron el comportamiento altruista en función de si los encuestados habían permitido a un extraño pasar delante de ellos en una fila, prestado objetos de valor, devuelto dinero a un cajero en un supermercado, cuidado de las mascotas de un vecino, sus plantas o recogido su correo.

Para LeRoux, si los políticos están consternados por la falta de participación social en sus comunidades, el arte no debe ser pasado por alto para promover una ciudadanía activa.

La información que sirvió de base para el estudio es del año 2002 y se realizó de acuerdo con la última actualización del Programa Nacional de Datos. Sin embargo, LeRoux planea volver a hacer otra investigación una vez que la base de datos haya sido renovada.

Resulta muy interesante la correlación entre el arte y la responsabilidad social. Divulgar su relación significa de cierta manera fomentar la solidaridad y romper con los prejuicios asociados al arte. Aprovechar el capital social que ofrece la sensibilización de las personas a través de este puede transformar las limitaciones de las minorías culturales en un aliciente para los creadores y el público en general. La idea es generar una mayor oferta y demanda cultural que se traduzca en una solidaridad auténtica.

Siempre se ha hablado acerca de la sensibilidad que desarrollan las artes en las personas. Al parecer los hechos sustentan en buena medida tal afirmación. La Universidad de Illinois en Chicago decidió poner a prueba qué tanto influye la sensibilidad artística en la responsabilidad social. Los especialistas descubrieron en su investigación la relación existente entre la participación artística y social. El estudio muestra que a mayor interés en el arte, mayor es la participación social de las personas.  

El involucramiento con las artes, especialmente como audiencia, convierte a las personas en seres más tolerantes, altruistas y comprometidos con el actuar cívico. LeRoux, el investigador principal del estudio, señaló que la llamada “Generación X” manifestó tener actitudes más solidarias que otra gente.

La General Social Survey, llevada a cabo desde 1972 por el Programa Nacional de Datos para las Ciencias (National Data Program for the Sciences, NORC), tomó una muestra de 2,765 adultos seleccionados al azar para correlacionar las respuestas de las encuestas con acciones altruistas: donar sangre, donar dinero, indicar direcciones o hacer favores a vecinos por encima de las necesidad propias.

Las acciones respondían a las normas de civismo buscadas por los investigadores para su estudio. Análisis previos habían establecido normas de voluntariado y participación en organizaciones. Los investigadores midieron la participación en asociaciones vecinales, iglesias, organizaciones religiosas, partidos políticos, sindicatos y asociaciones profesionales.

Las mediciones sobre la tolerancia social se realizaron por medio de dos variables: género orientación-tolerancia y tolerancia racial. La primera variable medía si los encuestados estaban de acuerdo con tener profesores gays enseñando en las escuelas públicas, dando charlas en su comunidad y si se opondrían a tener libros con temas homosexuales en sus bibliotecas.

La segunda variable medía la tolerancia racial dependiendo de las respuestas de los sujetos en torno a temas relacionados con diversos grupos étnicos: afroamericanos, hispanos, asiático-americanos. De acuerdo a LeRoux, el 80% de los encuestados eran caucásicos.

Los investigadores midieron el comportamiento altruista en función de si los encuestados habían permitido a un extraño pasar delante de ellos en una fila, prestado objetos de valor, devuelto dinero a un cajero en un supermercado, cuidado de las mascotas de un vecino, sus plantas o recogido su correo.

Para LeRoux, si los políticos están consternados por la falta de participación social en sus comunidades, el arte no debe ser pasado por alto para promover una ciudadanía activa.

La información que sirvió de base para el estudio es del año 2002 y se realizó de acuerdo con la última actualización del Programa Nacional de Datos. Sin embargo, LeRoux planea volver a hacer otra investigación una vez que la base de datos haya sido renovada.

Resulta muy interesante la correlación entre el arte y la responsabilidad social. Divulgar su relación significa de cierta manera fomentar la solidaridad y romper con los prejuicios asociados al arte. Aprovechar el capital social que ofrece la sensibilización de las personas a través de este puede transformar las limitaciones de las minorías culturales en un aliciente para los creadores y el público en general. La idea es generar una mayor oferta y demanda cultural que se traduzca en una solidaridad auténtica.

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