Aunque muchos quisieran ver a David Lynch haciendo cine, sus últimos años “sabáticos” han sido todo menos infértiles. El genial director estadounidense ha mostrado que es un artista total con numerosas inquietudes. Ya ha incursionado en disciplinas tan dispares como ser DJ de fiestas para celebridades, producir un disco de blues, promover la meditación trascendental, diseñar una discoteca en París y ahora también una botella de champagne de edición especial para Dom Perignon. Sin duda una bebida acariciada por la mística y la elegancia.

La exclusiva botella lleva el nombre de “The Power of Creation” en resonancia con una exploración conceptual de la creación artística, una especie de cristalino relámpago que surge del vacío. Lynch ya había dirigido un comercial para esta popular marca de champagne en el que se confabuló con el experto en efectos especiales Gary D’Amico. Entonces, el resultado fue un experimento de high-tech híperestilizado en que dispararon rayos de luz a través copas de champagne y jugaron con poderosas antorchas y máquinas de humo para crear una ominosa atmósfera que mezcla la metafísica con el lujo.

Lynch presentó su diseñó de la botella de Dom Perignon hace unos días en el hotel Chateau Marmont de Beverly Hills, lugar donde filmó algunas escenas de su película Mullholand Drive.

Sobre su versatilidad creativa, Lynch, siempre directo al grano (cuando no está haciendo películas recargadas de símbolos), dice simplemente: “Me gusta experimentar”.

Aunque muchos quisieran ver a David Lynch haciendo cine, sus últimos años “sabáticos” han sido todo menos infértiles. El genial director estadounidense ha mostrado que es un artista total con numerosas inquietudes. Ya ha incursionado en disciplinas tan dispares como ser DJ de fiestas para celebridades, producir un disco de blues, promover la meditación trascendental, diseñar una discoteca en París y ahora también una botella de champagne de edición especial para Dom Perignon. Sin duda una bebida acariciada por la mística y la elegancia.

La exclusiva botella lleva el nombre de “The Power of Creation” en resonancia con una exploración conceptual de la creación artística, una especie de cristalino relámpago que surge del vacío. Lynch ya había dirigido un comercial para esta popular marca de champagne en el que se confabuló con el experto en efectos especiales Gary D’Amico. Entonces, el resultado fue un experimento de high-tech híperestilizado en que dispararon rayos de luz a través copas de champagne y jugaron con poderosas antorchas y máquinas de humo para crear una ominosa atmósfera que mezcla la metafísica con el lujo.

Lynch presentó su diseñó de la botella de Dom Perignon hace unos días en el hotel Chateau Marmont de Beverly Hills, lugar donde filmó algunas escenas de su película Mullholand Drive.

Sobre su versatilidad creativa, Lynch, siempre directo al grano (cuando no está haciendo películas recargadas de símbolos), dice simplemente: “Me gusta experimentar”.

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