Recién comenzado el 2015, parece un buen momento para rememorar algunas de las exposiciones que más nos inspiraron y nos recordaron que el mundo está colmado de geniales impulsos creativos. Sin orden particular, estas son las siete mejores exposiciones del 2014, un referente directo para contrastar con aquellas muestras que nos esperan este nuevo año.

1. Kara Walker, A Subtlety in the Domino Sugar Factory

Walker transformó la fábrica de azúcar Dominos de Brooklyn, programada para su demolición, en lo que fue probablemente la escultura más impactante del año. De 10 metros de altura, la enorme mujer fue una especie de esfinge del azúcar, una “big-mamma” en monumental gloria que despertó preguntas históricas sobre la objetivación y la explotación.

“El proceso de refinar azúcar realmente solo sirve un propósito y eso es convertir el azúcar de café a blanco”, explicó Walker en entrevista. “en siglos anteriores, la gente veía el azúcar como emblemática de este tipo de impulso capitalista, democrático, donde cualquiera podía ascender de rango y refinarse. Se convertían en puros y deseables; es una manera de estar en el mundo”.

2. Ai Weiwei, @Large in Alcatraz

El ya consagrado artista y activista Ai Weiwei, quien fue detenido por las autoridades chinas en 2011, convirtió cárcel de Alcatraz en San Francisco en una compleja meditación sobre la libertad y el cautiverio. La importantísima pregunta que simbolizó fue una que muchos presos –y muchas personas libres también– se hacen: ¿Puede ser libre la mente cuando el cuerpo no lo es?

La instalación es un gran dragón chino, feroz y festivo, y cada segmento de su cuerpo está cubierto de flores de países que restringen seriamente las libertades cívicas de sus habitantes (como Arabia Saudita y Etiopía). Otras partes del dragón están adornadas con citas de prominentes disidentes. Una es de Ai Weiwei mismo: “Cada uno de nosotros en un convicto en potencia”.

Imagen de Jan Stürmann

3. Cameron: Songs for the Witch Woman at MOCA, Los Angeles

 

Desde su nacimiento en 1923 a su muerte en 1995, la artista, bruja y musa Marjorie Cameron Parsons Kimmel fue un ícono contracultural. El MOCA presentó 100 de sus obras que iban de dibujos inducidos por drogas hasta hechizantes pinturas y poemas de amor.

“Su visión alucinada, en la orilla del surrealismo y la psicodelia, encarna un aspecto de la modernidad que duda profundamente y desafía la lógica cartesiana en un momento de la historia donde estos valores han mostrado sus propias limitaciones”, explicó el director del MOCA Philippe Vergne. “Su trabajo demuestra que el espacio en la mente no tiene límites.”

Imagen cortesía de Cameron-Parsons Foundation

4. Grandes Maestros: Great Masters of Iberoamerican Folk Art at the Natural History Museum, Los Angeles

Este carnaval visual incluyó 800 piezas folclóricas de maestros contemporáneos de Latinoamérica, Portugal y España. La exposición presentó desde máscaras coloridas y esculturas en miniatura hasta textiles vibrantes y figurines religiosos, todos usados como aspectos mundanos o espirituales de la vida cotidiana alrededor del mundo.

Cada uno de los objetos relata una historia. Grandes Maestros fue, en pocas palabras, un respiro de aire fresco de las tendencias artísticas del día de hoy.

5. Swoon: Submerged Motherlands, Brooklyn Museum

 

El artista Swoon convirtió la cúpula del Museo de Brooklyn en un pantano onírico: erigió un enorme árbol escultural a mitad del espacio y lo rodeó de barcos, balsas y retratos en papel. Su instalación estuvo en parte influenciada por el huracán Sandy de 2012, y recalca el inmenso poder de la naturaleza junto con el potencial humano.

Imagen cortesía del Brooklyn Museum

6. The EY Exhibition: Late Turner Painting Set Free en el Tate Britain

 

Esta fue la primera exposición dedicada el extraordinario trabajo de J.M.W Turner creado entre 1835 y su muerte en 1851. El Tate celebró el florecimiento creativo de estos años tardíos cuando el artista produjo muchas de sus pinturas más finas.

La exhibición también reunió una serie de trabajos mayores que incluyen una serie de pinturas cuadradas inusuales y acuarelas recientemente identificadas del incendio de la Torre de Londres. En el show también participó el increíble artista danés Olafur Eliasson, quién se inspiró en las teorías del color que influenciaron la técnica y la búsqueda del creador inglés, y presentó la maravillosa serie cromática Turner colour experiments.

Imagen: Installation shot of The EY Exhibition: Late Turner – Painting Set Free, Copyright Tate photography

7. Transarquitetônica, Henrique Oliveira, MAC

 

La instalación site-specific del artista brasileño Henrique Oliveira ocupó la vasta extensión del Museo de Arte Contemporáneo de Brasil con raíces hechas de materiales reciclados de una fábrica urbana de su ciudad natal. Las masivas formas serpenteantes se enroscaron en las columnas de la galería como si la naturaleza hubiera recobrado su lugar en la guerra contra el concreto.

Las varias rutas con múltiples posibilidades fueron diseñadas para envolver al espectador en un universo escultural, con los olores, sonidos y vistas del medio que los rodeaba. Cambiando de narrativa y estética de principio a fin, la instalación comienza con las raíces de un árbol y termina en la arquitectura de unas cuevas que sirvieron como refugio para mujeres y hombres por milenios, allí donde están los rascacielos que vemos hoy.

Recién comenzado el 2015, parece un buen momento para rememorar algunas de las exposiciones que más nos inspiraron y nos recordaron que el mundo está colmado de geniales impulsos creativos. Sin orden particular, estas son las siete mejores exposiciones del 2014, un referente directo para contrastar con aquellas muestras que nos esperan este nuevo año.

1. Kara Walker, A Subtlety in the Domino Sugar Factory

Walker transformó la fábrica de azúcar Dominos de Brooklyn, programada para su demolición, en lo que fue probablemente la escultura más impactante del año. De 10 metros de altura, la enorme mujer fue una especie de esfinge del azúcar, una “big-mamma” en monumental gloria que despertó preguntas históricas sobre la objetivación y la explotación.

“El proceso de refinar azúcar realmente solo sirve un propósito y eso es convertir el azúcar de café a blanco”, explicó Walker en entrevista. “en siglos anteriores, la gente veía el azúcar como emblemática de este tipo de impulso capitalista, democrático, donde cualquiera podía ascender de rango y refinarse. Se convertían en puros y deseables; es una manera de estar en el mundo”.

2. Ai Weiwei, @Large in Alcatraz

El ya consagrado artista y activista Ai Weiwei, quien fue detenido por las autoridades chinas en 2011, convirtió cárcel de Alcatraz en San Francisco en una compleja meditación sobre la libertad y el cautiverio. La importantísima pregunta que simbolizó fue una que muchos presos –y muchas personas libres también– se hacen: ¿Puede ser libre la mente cuando el cuerpo no lo es?

La instalación es un gran dragón chino, feroz y festivo, y cada segmento de su cuerpo está cubierto de flores de países que restringen seriamente las libertades cívicas de sus habitantes (como Arabia Saudita y Etiopía). Otras partes del dragón están adornadas con citas de prominentes disidentes. Una es de Ai Weiwei mismo: “Cada uno de nosotros en un convicto en potencia”.

Imagen de Jan Stürmann

3. Cameron: Songs for the Witch Woman at MOCA, Los Angeles

 

Desde su nacimiento en 1923 a su muerte en 1995, la artista, bruja y musa Marjorie Cameron Parsons Kimmel fue un ícono contracultural. El MOCA presentó 100 de sus obras que iban de dibujos inducidos por drogas hasta hechizantes pinturas y poemas de amor.

“Su visión alucinada, en la orilla del surrealismo y la psicodelia, encarna un aspecto de la modernidad que duda profundamente y desafía la lógica cartesiana en un momento de la historia donde estos valores han mostrado sus propias limitaciones”, explicó el director del MOCA Philippe Vergne. “Su trabajo demuestra que el espacio en la mente no tiene límites.”

Imagen cortesía de Cameron-Parsons Foundation

4. Grandes Maestros: Great Masters of Iberoamerican Folk Art at the Natural History Museum, Los Angeles

Este carnaval visual incluyó 800 piezas folclóricas de maestros contemporáneos de Latinoamérica, Portugal y España. La exposición presentó desde máscaras coloridas y esculturas en miniatura hasta textiles vibrantes y figurines religiosos, todos usados como aspectos mundanos o espirituales de la vida cotidiana alrededor del mundo.

Cada uno de los objetos relata una historia. Grandes Maestros fue, en pocas palabras, un respiro de aire fresco de las tendencias artísticas del día de hoy.

5. Swoon: Submerged Motherlands, Brooklyn Museum

 

El artista Swoon convirtió la cúpula del Museo de Brooklyn en un pantano onírico: erigió un enorme árbol escultural a mitad del espacio y lo rodeó de barcos, balsas y retratos en papel. Su instalación estuvo en parte influenciada por el huracán Sandy de 2012, y recalca el inmenso poder de la naturaleza junto con el potencial humano.

Imagen cortesía del Brooklyn Museum

6. The EY Exhibition: Late Turner Painting Set Free en el Tate Britain

 

Esta fue la primera exposición dedicada el extraordinario trabajo de J.M.W Turner creado entre 1835 y su muerte en 1851. El Tate celebró el florecimiento creativo de estos años tardíos cuando el artista produjo muchas de sus pinturas más finas.

La exhibición también reunió una serie de trabajos mayores que incluyen una serie de pinturas cuadradas inusuales y acuarelas recientemente identificadas del incendio de la Torre de Londres. En el show también participó el increíble artista danés Olafur Eliasson, quién se inspiró en las teorías del color que influenciaron la técnica y la búsqueda del creador inglés, y presentó la maravillosa serie cromática Turner colour experiments.

Imagen: Installation shot of The EY Exhibition: Late Turner – Painting Set Free, Copyright Tate photography

7. Transarquitetônica, Henrique Oliveira, MAC

 

La instalación site-specific del artista brasileño Henrique Oliveira ocupó la vasta extensión del Museo de Arte Contemporáneo de Brasil con raíces hechas de materiales reciclados de una fábrica urbana de su ciudad natal. Las masivas formas serpenteantes se enroscaron en las columnas de la galería como si la naturaleza hubiera recobrado su lugar en la guerra contra el concreto.

Las varias rutas con múltiples posibilidades fueron diseñadas para envolver al espectador en un universo escultural, con los olores, sonidos y vistas del medio que los rodeaba. Cambiando de narrativa y estética de principio a fin, la instalación comienza con las raíces de un árbol y termina en la arquitectura de unas cuevas que sirvieron como refugio para mujeres y hombres por milenios, allí donde están los rascacielos que vemos hoy.

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