Shanell Papp trabaja con textiles y es una diestra artista del crochet. Dedicó cuatro largos meses a tejer con lana un esqueleto de tamaño natural, que luego rellenó con algunos de los órganos del cuerpo humano, en un acto de paciencia tan discreto como heroico.

La pieza pretendía ser lo más correcta en términos anatómicos. Por eso, Papp hizo el esqueleto de tamaño natural, y utilizó varios libros de anatomía para lograrlo. También usó como modelo un esqueleto real, préstamo de la Universidad de Lethbridge. En cuanto a los órganos, procuró el mayor realismo posible (al menos ese que puede lograrse al hacer un modelo anatómico de crochet): el cerebro contiene materia gris y blanca, los huesos tienen médula en su interior, el estómago contiene comida a medio digerir y los intestinos pueden desenrollarse hasta alcanzar la longitud de un intestino verdadero.

El proyecto sobresale por muchas razones y una de ellas tiene que ver con la paciencia. Una obra que tomó el tiempo que ésta tomó en existir, necesariamente, lleva implícito un sentido de serenidad y temple: porque tejer también es una manera de meditar. Así, el esqueleto de Papp nos recuerda que muchas de las cosas que valen la pena, esas que son realmente valiosas, toman tiempo en existir.

Como si se tratara del paciente de un hospital, el esqueleto es expuesto boca arriba, acostado sobre una camilla que Papp consiguió gratis durante la renovación de una morgue. Esto deja entrever algunas de las obsesiones de la artista radicada en Alberta, Canadá: la historia de la medicina, la investigación criminal, las prácticas mortuorias y una legendaria novela gótica: Frankenstein.

La artista es consciente de que el crochet es una técnica que no siempre se reconoce como arte, sino más bien como artesanía. Pero lo que ella quería hacer a través de esta figura hecha de hilo de lana era un comentario sobre la historia de los textiles y su manufactura, además de la historia de las clases trabajadoras y su lucha. Así, Papp lleva este material —usado en una técnica representativa de la década de 1970 y la liberación femenina— a un contexto nuevo y refrescante, para hablar sobre la igualdad: los órganos humanos son algo que comparten todos los seres humanos sin excepción, un hecho que no contempla taxonomías o jerarquías.

El esqueleto de crochet de Papp sería macabro de no ser por su dulzura. La pieza es casi infantil y esencialmente femenina, y expone lo más frágil, común e invisible que habita dentro de todos, como aseguró la artista.

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Imágenes: Shanell Papp

 

Shanell Papp trabaja con textiles y es una diestra artista del crochet. Dedicó cuatro largos meses a tejer con lana un esqueleto de tamaño natural, que luego rellenó con algunos de los órganos del cuerpo humano, en un acto de paciencia tan discreto como heroico.

La pieza pretendía ser lo más correcta en términos anatómicos. Por eso, Papp hizo el esqueleto de tamaño natural, y utilizó varios libros de anatomía para lograrlo. También usó como modelo un esqueleto real, préstamo de la Universidad de Lethbridge. En cuanto a los órganos, procuró el mayor realismo posible (al menos ese que puede lograrse al hacer un modelo anatómico de crochet): el cerebro contiene materia gris y blanca, los huesos tienen médula en su interior, el estómago contiene comida a medio digerir y los intestinos pueden desenrollarse hasta alcanzar la longitud de un intestino verdadero.

El proyecto sobresale por muchas razones y una de ellas tiene que ver con la paciencia. Una obra que tomó el tiempo que ésta tomó en existir, necesariamente, lleva implícito un sentido de serenidad y temple: porque tejer también es una manera de meditar. Así, el esqueleto de Papp nos recuerda que muchas de las cosas que valen la pena, esas que son realmente valiosas, toman tiempo en existir.

Como si se tratara del paciente de un hospital, el esqueleto es expuesto boca arriba, acostado sobre una camilla que Papp consiguió gratis durante la renovación de una morgue. Esto deja entrever algunas de las obsesiones de la artista radicada en Alberta, Canadá: la historia de la medicina, la investigación criminal, las prácticas mortuorias y una legendaria novela gótica: Frankenstein.

La artista es consciente de que el crochet es una técnica que no siempre se reconoce como arte, sino más bien como artesanía. Pero lo que ella quería hacer a través de esta figura hecha de hilo de lana era un comentario sobre la historia de los textiles y su manufactura, además de la historia de las clases trabajadoras y su lucha. Así, Papp lleva este material —usado en una técnica representativa de la década de 1970 y la liberación femenina— a un contexto nuevo y refrescante, para hablar sobre la igualdad: los órganos humanos son algo que comparten todos los seres humanos sin excepción, un hecho que no contempla taxonomías o jerarquías.

El esqueleto de crochet de Papp sería macabro de no ser por su dulzura. La pieza es casi infantil y esencialmente femenina, y expone lo más frágil, común e invisible que habita dentro de todos, como aseguró la artista.

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Imágenes: Shanell Papp