31d9b42ad09ad22513de30ac9f9bae2dWanderlust: A History of Walking es el nuevo libro de Rebecca Solnit, escritora estadounidense y ganadora del Premio Nacional del libro del Circulo de Críticos de Guggenheim. Su libro apela a algo imposible de abarcar, el caminar, pero al igual que el tema no tiene confines, el acto de hacerlo tampoco los tiene, y todos participamos de él. Solnit aclara que la suya es una historia, no la historia, y con ello nos lleva de la mano por senderos que cruzan territorios físicos y territorios de la mente; un entrelazamiento de planos que evoca justo lo que sucede cuando salimos a caminar.

Solnit observa que “caminar, idealmente, es un estado en el cual la mente, el cuerpo y el mundo están alineados, como si fueran tres personajes finalmente conversando juntos, tres notas repentinamente tocando un acorde.

Caminar nos permite estar en nuestro cuerpo y en el mundo sin estar siendo ocupados por ellos. Nos deja libres para pensar sin estar completamente perdidos en nuestro pensamiento.

Su historia es esencialmente una perspectiva cultural que tiene como centro a pensadores modernos como Walter Benjamin, Baudelaire, Kierkegaard y Longfellow. Reflexiona sobre la caminata como una actividad elegida que apenas recientemente se introdujo al mundo (antes siempre era una actividad necesaria para llegar a algún lugar) y está estrechamente relacionada con la literatura inglesa del siglo XVIII y los jardines. El acto de deambular como una ocupación filosófica y corporal. Pero sobretodo, Solnit concibe la caminata elegida como una forma de reclamar el mundo.

Su manera divergente de narrar —que va de aquí allá recordando caminatas propias, caminatas ajenas, reflexionando sobre el mismo acto de caminar—insinúa que al leer su libro estamos caminando las caminatas de otros. Estamos participando de la actividad peripatética que ella y sus fantasmas recorrieron, y, por más que la acontezca la divergencia (como sucede caminando), siempre regresamos a los pies, al ritmo del libro.

El ritmo de caminar genera una especie de ritmo de pensar, y pasar por un paisaje hace eco o estimula el paso por una serie de pensamientos. Esto crea una consonancia extraña entre el pasaje interno y externo, uno que sugiere que la mente es también una especie de paisaje y que caminar es una manera de atravesarlo.

En éste vínculo se puede leer el primer capítulo (en inglés).

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31d9b42ad09ad22513de30ac9f9bae2dWanderlust: A History of Walking es el nuevo libro de Rebecca Solnit, escritora estadounidense y ganadora del Premio Nacional del libro del Circulo de Críticos de Guggenheim. Su libro apela a algo imposible de abarcar, el caminar, pero al igual que el tema no tiene confines, el acto de hacerlo tampoco los tiene, y todos participamos de él. Solnit aclara que la suya es una historia, no la historia, y con ello nos lleva de la mano por senderos que cruzan territorios físicos y territorios de la mente; un entrelazamiento de planos que evoca justo lo que sucede cuando salimos a caminar.

Solnit observa que “caminar, idealmente, es un estado en el cual la mente, el cuerpo y el mundo están alineados, como si fueran tres personajes finalmente conversando juntos, tres notas repentinamente tocando un acorde.

Caminar nos permite estar en nuestro cuerpo y en el mundo sin estar siendo ocupados por ellos. Nos deja libres para pensar sin estar completamente perdidos en nuestro pensamiento.

Su historia es esencialmente una perspectiva cultural que tiene como centro a pensadores modernos como Walter Benjamin, Baudelaire, Kierkegaard y Longfellow. Reflexiona sobre la caminata como una actividad elegida que apenas recientemente se introdujo al mundo (antes siempre era una actividad necesaria para llegar a algún lugar) y está estrechamente relacionada con la literatura inglesa del siglo XVIII y los jardines. El acto de deambular como una ocupación filosófica y corporal. Pero sobretodo, Solnit concibe la caminata elegida como una forma de reclamar el mundo.

Su manera divergente de narrar —que va de aquí allá recordando caminatas propias, caminatas ajenas, reflexionando sobre el mismo acto de caminar—insinúa que al leer su libro estamos caminando las caminatas de otros. Estamos participando de la actividad peripatética que ella y sus fantasmas recorrieron, y, por más que la acontezca la divergencia (como sucede caminando), siempre regresamos a los pies, al ritmo del libro.

El ritmo de caminar genera una especie de ritmo de pensar, y pasar por un paisaje hace eco o estimula el paso por una serie de pensamientos. Esto crea una consonancia extraña entre el pasaje interno y externo, uno que sugiere que la mente es también una especie de paisaje y que caminar es una manera de atravesarlo.

En éste vínculo se puede leer el primer capítulo (en inglés).

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